Montenegro breve pero intenso.
Cómo apetece un descansito
Skode
Miércoles 9 de Marzo
Hoy el día para mí es importante, por el hecho de haberle cambiado yo solita la cadena a la dragona.

Sé que muchos os sorprendereis al leer ésto, pero es lo que tiene tener amigos mecánicos y que a una no le mole nada de nada la mecánica.
Que sí, lo sé, que viajando sola debería saber arreglar lo mínimo, y ya arreglo un pinchando y cambio la cadena, ni tan mal.

Después de comprar la cadena, fuimos de visita al Castillo de Skode con los otros cicloviajeros y a la vuelta Alex y yo fuimos de mercadito a comprar para la cena.

Hoy corre de nuestra cuenta. Arrocito al curry con verduras, bueno, por nuestra cuenta, yo cocinaré y Alex es el que quiere pagarla a modo de agradecimiento a nuestros anfitriones.
Después de comer, sabéis qué? Que en esa caja donde hay cosas que los cicloviajeros van dejando por si a otro le hace falta, apareció una tienda igualita a la mía con sus varillas. Así que después de comentarle a Chack, por supuesto me dijo que andelante, cogí esas varillas y dejé quedar la mías. Es verdad que me llevo un par de varillas más de recambio, por lo que pueda pasar.
Es increíble la casualidad de que haya una tienda igual a la mía. Que a alguien más ya le hicieron falta las piquetas y la bolsa donde se guarda la tienda. Que podamos compartir lo que a otro ya no le hacía falta. Moma. A mí me han salvado de una buena.
Durante la cena tuve a Alex de pinche de cocina y me vino muy guay su ayuda ya que me hizo nuevamente pensar en que cada uno lleva su ritmo, así que Yoli, relaja y deja hacer. Buenas lecciones desde el cariño recibo de Alex. Eternamente agradecida.
Decidimos quedarnos un día más, pues yo sigo liada con el blog y además quiero hacer podcast, a ver si me gusta el formato y se me da bien… La idea está guay.
Así que, al día siguiente es a lo que me dedico.
Skode
Jueves 10 de Marzo.
Por la mañana, fuimos a tomar un café con Chack y Susan. Fuimos en bici y mola compartir pedaladas con ellos. Iban en sus triciclos reclinables.

Nos los dejaron probar y son una pasada, lo que sí vi, es que a la hora de los giros hay que afinar pues no tienen mucha opción de giro corto.
Y ya por la tarde, salí a comprar para la cena. Hoy soy yo la que quiero invitar. La idea era hacer tortilla de patata pero en los supermercados no venden verduras con lo que no consigo patatas. Y no puedo ir a tiendas pequeñas porque ya no me quedan lekes. Debo pagar con tarjeta. Así que plan B, fajitas mexicanas.
Después de cenar termino el blog y las grabaciones que quería hacer.
Al final he grabado las dos primeras entradas a mi blog, y las tengo subidas a Spotify, pero el formato rollo lectura, no me convence mucho.
Molaba darle una vuelta, grabarme como si se lo cuento a alguien…Pero bueno os dejo el enlace aquí y si queréis soy toda oídos, se aceptan consejos y críticas constructivas.
Ese repasito al podcast no se la daré hoy, obvio, estoy agotada. El blog, aunque parece que no, me deja fundida. Mañana seguimos pedaleo. Montenegro nos espera!
Hoy Podgorica – Montenegro 🇲🇪
Viernes 11 de Marzo
Despedidas
Salimos de casa de Chack y Susan después de un desayuno de campeones, y de dejar nuestra huella en su pared.

Por la mañana la he liado otro poquito, bueno, le podía haber pasado a cualquiera, pero ya sabéis, me pasó a mí.
Quemé el hervidor de agua, bueno, se quemó. No saltó cuando estaba caliente y la propia resistencia hizo petar al cacharro, con saltada de plomos incluida.
Así que, he dejado 20€ para que lo repongan… agujero agujero jejeje
Salimos con treinta y pico kilómetros por delante para ir hacia la frontera. Lo bueno, que es llano, lo malo, el tráfico quizá.

Paramos antes de llegar para el mensaje por si acaso no encontramos donde comprar una tarjeta de teléfono, o no pillamos wifi. Las madres que estén tranquilas.
Cuando llegamos a la frontera, enseñamos el pasaporte y ya, sin más. Nadie pidió certificado de vacunación, ni pcr, ni test de antígenos. Nada de nada.
Alex iba delante y a él le preguntó la chica policía, si llevaba algún tipo de drogas y obviamente, no. A mí ni siquiera me hizo preguntas. Una mujer sonriente a la que le entregué el pasaporte y la que me sonrió al devolvérmelo. Muy buen rollito, la verdad.
Pinta guay Montenegro.
Ya estamos aquí!!!!

La tarjeta de teléfono funciona de momento, así que ni tan mal.
Paramos a comer en mitad de una subida, a la entrada de lo que en un principio pensábamos era una iglesia. En un momento salió un hombre a preguntarnos si éramos refugiados pues aquello era un centro de refugiados, a lo que contestamos que no, que éramos viajeros. Nos pidió que no sacasemos fotos, y por supuesto le dijimos, que no lo haríamos.
En cuanto a la subida, pinta que vamos a pillar unas cuantas por aquí.
Ya veníamos casi acostumbrados al llano, y a él, rápidamente se acostumbra una, la verdad.
Lo que estamos flipando es con la cantidad de tráfico que nos estamos encontrando y lo poco que respetan los montenegrinos a los ciclistas. Estrés máximo y cabreos también.
Pero en principio esa es la carretera que nos toca hoy. Mañana buscaremos alternativa. Ésto es infumable.
Hoy pedaleamos hasta pasada la ciudad de Podgorica, una de las importantes y acampamos en el soportal de una iglesia.
De Podgorica a Cetinje
Sábado 12 de Marzo

Ayer, cuando estábamos para meternos en las tiendas, apareció un hombre en un coche. Alex y yo nos acercamos para que nos viese y comentarle que íbamos a pasar allí la noche y nos dijo que sin problema.
Esa noche tuve una reflexión, acerca de lo de estar viajando con Alex, hacerlo acompañada y además siendo él, hombre.
Acostumbrada a viajar sola. A buscar muy bien ese lugar donde pasar la noche en mi tienda.
Os dejo mi reflexión, que al final publiqué en el Instagram

" 𝗘𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗲𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼
Hoy me paré a pensar en lo que supone para mí, como cicloviajera en solitario, compartir viaje con Alex @labiciesbella y en ese momento, cuando se va acercando la noche y hay que acampar.
La seguridad de hacerlo con alguien más y aún encima que ese alguien sea un hombre, te quita toda la tensión del momento y casi todos los sitios son buenos y no doy crédito. ¿De verdad?
Y ahora vuelven los miedos a invadir mis pensamientos, llevándolos a un futuro, pensando que cuando nuestros caminos se separen y vuelva a viajar sola.
¿Qué pasará?
¿Otra vez tendré que conversar con ellos?
Pues seguramente, sí.
Y sé que no habrá problema por ello, es una conversación tantas veces tenida, que ya forma parte de mí, pero por otro lado me jode.
Me jode que tenga que estar ahí.
Me jode esa inseguridad.
Me jode que por el simple hecho de haber nacido mujer ese pensamiento vaya conmigo como de serie.
Me jode que haya tantas y tantas mujeres que por sus vivencias no puedan siquiera salir solas de su casa.
Me jode que haya otras que no sean capaces de vencer ese miedo y lanzarse al mundo.
Si las estadísticas fuesen otras. Si la realidad fuese otra, seguro no estaría hablando de ésto, ni siquiera se me pasaría por la cabeza.
Pero la realidad es la que es, y lo sabemos todos!! todas!! todes!!
Quiero un mundo seguro para nosotras. Donde seamos nosotras las que decidamos volar o quedarnos en casa.
Que el miedo no decida por nosotras.
Somos muchas en los caminos, alzando nuestra voz, conversando y acompañadas de nuestros miedos.
Con ellos, pero limitando su poder.
𝗘𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗲𝘀 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼"
Y después de este sentir, continuamos..
El día amanece fresquito pero en seguida sale el sol. Hoy tenemos claro que cogeremos una carretera secundaria que aunque tiene mucho más desnivel, hemos leído que merece mucho la pena y después de haber vivido el estrés ayer del tráfico, no nos lo pensamos ni dos veces.

Y qué gran acierto. Estamos flipando con el paisaje. Tanto que al final siempre, los ratos de subida, los desniveles, los puertacos, pasan a un segundo plano, pues todos estos lugares maravillosos, de otra manera no podríamos disfrutar de ellos y ese precio se paga gustosamente.

Hacemos como siempre y por no variar en lugares que nos parecen tan espectaculares, mil de paradas a sacar fotos y al postureo.



Llegamos a Cetinje, un pueblo que en verano suponemos debe ser muy concurrido y de hecho hay como una zona de acampada muy brutal al lado del río pero que en este momento está cerrada.
Lo pasamos y pillamos ya la subida gorda y cuando nos queremos dar cuenta, se acerca la hora de acampar y estamos en ninguna parte.
Yo no me di cuenta de pillar agua y voy con poca para mi gusto. Siempre mola acampar como con tres litros. Para beber, para hacer la cena, para fregar, para el café de la mañana, para los piños y para llevarte una poca hasta encontrar nuevamente agua.
Pero con la que tenemos entre los dos, hacemos. Puedo prescindir del café de la mañana, incluso puedo hacer una alternativa para la cena sin necesidad de usar agua. Tiro de pan y lata de atún y listo!!
Aunque con el frío que está haciendo, la verdad apetece cenar caliente.
Bueno, vamos a ver dónde nos acoplamos.
El sitio aparece en el cruce de un pueblo.
Es una casa en construcción, que nos parece un regalazo, pues nos podemos meter dentro y estar resguardados.
Dentro encontramos agua en una garrafa y fuera hay agua en cubos enormes, así que, ni tan mal.

Hace un frío de la hostia y enseguida montamos las tiendas y cada uno a su hogar. A intentar entrar en calor.
Nuevamente el termo de infusión que nos hacemos por la mañana para tomarnos al caer la tarde, nos da vida y nos calienta hasta el alma.
De Cetinje a Sanjev-Do
Domingo 13 de Marzo
¡Buah chaval! ¡¡Menudo frío que hace!! Está todo congelado. El agua en esa garrafa que os decía estaba dentro de la casa, congelada. Los cubos enormes del exterior e incluso un resto de agua que quedaba en mi Ketel, donde caliento el agua para los cafés, todo todo todo congelado.
Si es que, no era normal el frío está noche.
Pues menos mal que estábamos dentro y no acampados fuera.
Pero nada que los rayos del sol no puedan calentar.
Y fuera de la casa, allí que desayunamos. Al solete. Y tan agusto. Regalados.

El inicio del día lo hacemos por esa carretera general del infierno nuevamente. Pero solo unos cuantos kilómetros porque volvemos a entrar en una carretera secundaria. Vamos dirección Croacia y lo haremos atravesando el parque natural Lovćen, hacia la costa. Hacía Kotor.

Vuelta con los puertacos, con las subidas interminables.
Esta vez, el cambio de la Dragona, que ya iba fallando desde hace días, pues desde que le cambié yo la cadena, me está dando bastante la lata. Sobre todo porque voy súper forzada en la pedalada o súper liviana. No hay un término medio porque me salta de un piñón a otro y voy súper jodida, vamos, no voy nada cómoda y no quiero joder a lo tonto una rodilla, que ya me conozco.
Mis nociones de mecánica, como ya sabéis, son casi nulas. Debería saber ajustar el cambio, por supuesto, pero no lo sé hacer. Así que en el siguiente pueblo antes de tirar para arriba esos 16 km de puerto, lo mejor será intentar arreglarlo.
Primero saco todas las alforjas de la Dragona y junto con Alex que me va levantando la bici de atrás y con la ayuda de un vídeo de internet hago el primer intento. Debo decir que algo mejora pero no, así no puedo subir porque al final o me cargo la cadena, o el cambio, o los piñones, o algo.
Tiro de la llamada de ahorro. Os acordáis, esos amigos mecánicos.
Lanzo dos mensajes, a Sergio de Ebike Pirineos, y al Xavi. Ninguno en ese momento está en onda.
Me queda la llamada a Justo, que es uno de los mecánicos de Ciclos Roca, en Ferrol. Que nos conocemos porque ya le ha hecho más apaños a la Dragona, casi siempre en cada uno de mis viajes le hace algún mimo, y desde el sudeste asiático también hubo alguna respuesta a duda de la Yoli.
Nos conectamos por videoconferencia y enseñándole el cambio me indica lo que puedo ir tocando. Consigo ajustarlo de tal manera que por lo menos vaya cómoda para subir los 16 km y luego, ya se verá como lo arreglo. Algo es algo.
Ésto de viajar conectada a internet es la hostia. Bendito internet móvil.
Pues nada.
Después de una hora seguimos marcha. Ya es la una del mediodía, ¡vaya tela!!
Bueno, aunque me siento un poco mal porque se nos ha hecho tarde, la actitud de Alex consigue relajarme pues siempre tiene unas palabras amables y de cariño hacia mí.
A veces también me chincha, pero todo todo, siempre, es en pro de la risa, tan necesaria y tan presente en este viaje.
Mola mucho.
Nos volvemos a encontrar con nuestra querida nieve, nos acompaña todo el camino,pero tranquis, la carretera está totalmente limpia. Vamos pedaleando con bastante frío. Supongo también es porque vamos cogiendo altitud y el sol a estas horas ya no calienta mucho. Las temperaturas van bajando a pasos agigantados.

📸 Alex Hohmann
Yo a las tres y media o así, me paro a comer algo, Alex decide ir tirando y quedamos en encontrarnos en lo alto del puerto.

Las vistas desde mi lugar del almuerzo no tienen desperdicio ninguno.
Un ratito de pausa y seguimos.
Cuando llego arriba Alex estaba empezando a comer algo. El frío ahora es mortal pero cuando no lo soportamos es en bajada, pero aún así hacemos una pequeña parada para contemplar el atardecer.
Somos unos privilegiados de la hostia.
Menudas vistas. Lo mejor es la sorpresa que te producen porque no contabas con semejante espectáculo.
Además lo hace aún más especial,el haber llegado hasta aquí, pedaleando.
Quedan unos cuántos kilómetros de bajada aún, pero está anocheciendo y el frío se hace cada vez más insoportable, tanto Alex como yo tenemos claro que debemos parar ya y montar las tiendas e intentar entrar en calor.


En el mapa vemos un pueblo con iglesia y es ahí adonde nos dirigimos. Es en subida pero ya todo nos da igual, lo que queremos es parar.
Va Alex delante y veo se da la vuelta, la iglesia está cerrada. Vemos a un hombre en su balcón hablando por teléfono y le preguntamos por un lugar cubierto donde podamos montar la tienda y pasar la noche y nos dice que a 5km y la dirección que marca es en subida.
Ni de coña, le decimos que ya no podemos más, que es de noche y que estamos muertos de frío.
Le decimos si podemos montar la tienda en los alrededores y nos dice que sí.
Los sitios buenos, son propiedades privadas y no es plan invadir y el resto pinta que está muy húmedo el terreno.
Le comento a Alex que en el cruce antes de subir al pueblo vi una terraza cubierta de un restaurante que igual no era mala para acoplarnos allí y le dijo que bajo andando a ver si es buena opción.
Decide bajar conmigo. La Dragona y Guadalupe se quedan en el pueblo, no vaya a ser que sea una mierda el sitio y tengamos que volver a subir el cuestón al pueblo.
Cuando llegamos al restaurante lo tenemos claro. Hay unas escaleras para abajo que sin fallo bajamos por allí las bicis, para subirlas ya lo haremos sin alforjas y si hace falta entre los dos.

Así que, ¡lo tenemos!
Subimos a por las bicis y a nuestro hogar por una noche.
Al principio da la sensación que ese suelo verde a modo hierba artificial está encharcado, pero resultó ser el tacto al pisarlo, el sonido era de plasticazo. ¡Genial! Pues a mí era lo único que me rallaba porque por todo lo demás, era otra triunfada del Alex y la Yoli.
Teníamos luz, agua, baño y wifi. En serio? Pues así como os lo cuento.
Montar tiendas sin sentir las manos, hacer la cena calentita y meterse dentro del saco a entrar en calor.
La vida resguardados se ve de otra manera.
De Sanjev-Do a Perast
Lunes 14 de Marzo


Nos levantamos con el único pensamiento de desayunar al sol.
Las vistas son increíbles y después de recogerlo todo, subir a la Dragona y a Guadalupe para arriba, nos sentamos en las mesas exteriores del restaurante.
Super agradecidos al lugar por haber sido cobijo y regalarnos este desayuno con cafelazo al sol.

Después nos quedaba todo bajada hasta Kotor. La carretera sabemos es un curveo constante pues el perfil en el GPS nos lo muestra muy clarito.

Cómo va cambiando la temperatura a medida que vamos bajando de las cumbres y nos acercamos al mar.
Y qué ganitas tenemos de solete del bueno.
Al llegar paramos en un supermercado a comprar comida antes de seguir marcha.
Pedaleamos pegados a la costa y es en el mismo Kotor que decidimos parar a comer mirando el mar.
Nos está encantando el paisaje. El lugar es una pasada de bonito la verdad y así embelesados pedaleamos hasta el siguiente pueblo, Perast, donde decidimos buscar un sitio para acampar esa noche.

Lo hacemos en la misma orilla. Hay dos hombres pescando y aunque en un principio la idea era acampar arriba, Alex se fijó en la parte de cemento que teníamos abajo, y no nos lo pensamos ni dos veces, allá que bajamos.
Nuevamente sitiazo para dormir.


Mientras montamos las tiendas hay una pareja por encima nuestra sentados en un banco y de repente la chica nos pregunta en un perfecto castellano si somos españoles.
Aprendió el idioma viendo telenovelas y series en español. Que tiene facilidad para los idiomas y que estuvo de vacaciones por Barcelona. Menuda crack.
Hay gente así, que enseguida se hace con los idiomas. Y yo. Que cada vez que salgo fuera de España me planteo lo mismo, aprender otro idioma y que además me encantaría, no consigo ponerme las pilas de una vez por todas y hacerlo. Vaya cuadrete. Ay! Cuánto me queda por aprender del mundo y de mí misma.
En fin…
Que hasta aquí la entrada del blog.
He dejado de escribir al día.
Por las noches llego muy cansada, sin ganas de ponerme con el móvil a escribir, a veces con demasiado frío para atinar con las letras en el teclado.
Me digo mañana y mañana algo pasa para que tampoco me ponga al lío.
Da igual.
El caso es que aquí sigo. Escribiendo al día o tirando de recuerdos pero
fiel a mi sentir y con ganas de seguir compartiendo.
Eso es lo importante.
Gracias por estar al otro lado.
Os abrazó muy fuerte.
Con cariño
Yoli

Deja una respuesta