10.000 Km Para La Educacion. Parte 18

Faenza días de descanso y amigas nuevas.

Faenza

Nada más llegar a casa de Cristina fue un no parar, pero de muy buen rollito.

Dejo a la Dragona en el garaje y a la ducha. Nos vamos a un concierto a casa de un amigo suyo.

Fue genial. Porque cuando me habla ella del concierto en casa de un amigo, me dice que viene un músico turco y en mi mente estaba un tipo de concierto que nada tenía  que ver con lo que me encontré.

Empezando por un rastafari que acompañaba al supuesto turco que empieza el concierto cantando en español. A lo cual no doy crédito.

La tarde refresca y yo que fui toda happy, pantalón corto y sudadera. Hola! Otra de las cosas que mi mente decidió, fue que el concierto del turco, sería en interior y estábamos en un campito la mar de a gusto, ¡pero claro! Refrescó un poquito en cuanto el sol se ocultó en el horizonte. Menos mal que Cristina, mamá previsora, tenía un chal de lana que acabo poniéndome para cubrirme las piernas.

En casa cenamos un poquito y para la piltra. Mi habita es el salón y estoy eternamente agradecida por haberme acogido siendo así. Que ella no está en warmshowers, qu e voy de parte de una amiga que sí lo está.

Pero es todo muy guay, todo fluye con normalidad y la sensación, tanto con ella como Serena e Irene (su hija pequeña), es de ser amigas de toda la vida, así da gusto.

Me cuentan que mañana vamos a ir a un mercado, bueno, que ellas se van pronto, que yo me acerque luego con la Dragona y la koffecleta viajera, que se ha salido todo genial, para que yo vaya a vender mi café. Que allí cada uno vende lo que hace, que se pasa un día en el campo y que estoy invitada a ir, que ya habló con los organizadores y estarán encantados de que vaya para allá.

Así que nada, yo me levantaré y cuento llegar un poco más tarde que ellas, pues en bici tendré como una hora pues está cerca de Forlí.


Faenza- Casa di Luca (Forlí)

Domingo 27 de Marzo

Me levanto cuando ellas ya están medio preparadas para irse. Yo me hago el desayuno, preparo a la Dragona y salgo pedaleando para Casa di Luca.

Cuando llego ya estaban avisados que aparecería, me dan la bienvenida y me invitan a pasar. El lugar está muy guapo, un prado, una zona central con sillones y mesas hechas artesanalmente con palets y un montón de puestos y cada uno más guapo. Unos venden pan, otros dulces sin gluten, verduras, miel, vino, comida, ropa, inciensos, piedras pintadas a  mano….

Bueno, hay de todo y la mayoría artesanos. Mola.

Y allí me ponen a hacer cafelazos con la Aeropress.Cristina me va presentando a todo el mundo, estoy súper arropada la verdad y se me hace muy facil sentirme como uno más y entre todos me hacen pasar un domingo inolvidable.

Sobre todo porque al final, he vendido casi todo el café que me quedaba.

Tuve una muy buena acogida y el tema del café solidario ha dado sus frutos. Sólo por ésto ha merecido la pena todo lo que llevo de viaje con la koffeecleta viajera. 

Porque es verdad que el cajón delante y el peso extra, que en situaciones como los días de la nieve, te resultan un horror, con días como hoy, donde el café solidario es la estrella de la fiesta, pasa todo a un segundo plano.

Casi cien euros, mitad para mi viaje y la otra mitad para Bicicletas Sin Fronteras. Así sí!! No quepo en mí de gozo.

Cuando salgo del mercado ya casi está anocheciendo, se pasó el día volando.

También estuve entretenida y me pasó de todo por variar. 

Hubo un momento que me quedé sin gas, intenté calentar el agua con el hornillo de gasolina y se me acabó la gasolina en ese mismo momento. Aparte, de caerse por dos veces la ketel con el agua casi caliente.

Yoladas. Estrés máximo porque el agua también tenía que pedirla y me la daba Luca. Agua mineral. Cosa que a mí no me hacía sentir muy bien, pues él, el dueño de La Casa di Luca, tenía una carpa donde vendía bebidas, entre ellas ese agua, supongo, y café.

Pero que va! Incluso él, encantado de que yo estuviese allí.

Una vez en casa bastante cansada no hay tiempo para casi nada, cenamos y para la piltra.

Ya hay nuevo plan para el Lunes. Tocará ir de bailoteo, rollo étnico, por la noche.


Faenza

Lunes 28 de Marzo

Cristina se fue a trabajar y Serena y yo, hoy queríamos ir a hacer un par de compras, necesito Gas, tengo que ir a un Decathlon a por él. 

También me encantaría poder acercarnos a Forlí que hay un tostador de café que al parecer ganó el campeonato del mundo de Rostering, pero es imposible dar con él. Y eso que Serena llamó por teléfono, le dijo quién era yo, el proyecto en el que estoy inmersa, le habló de la koffeecleta, del café de especialidad y nada.

Un Dios inaccesible a los humanos de a pie.

Pues tío, en este pequeño mundo del café de especialidad donde se nos llena la boca hablando del valor humano, has quedado a la altura del betún. Gardelli Coffee

Así que, mi gozo en un pozo y el de Pedro de Mundo Novo Coffee también, pues me encargó café si iba. Y está claro que ya no voy ni de coña. Por Pedro no hay fallo, él está conmigo, si hay un valor humano detrás guay, si no, a otra cosa mariposa.

Pues eso, a otra cosa mariposa. Y como pasaré por Milán, pues allí hay otros tostadores y ya conseguiré café de especialidad, espero.

Porque soy la Koffeecleta Viajera, y no puedo andar por los mundos sin café jejeje.

El día lo hacemos un poco de compritas por la mañana y después de comer todas juntas, a la tarde, ¡nos vamos a bailar! No me lo creo ni yo, a bailes rollo salón, la Yoli.

Pues sí, sí, allá que vamos las tres.

Fue súper divertido, pese que en el primer baile, yo mareada perdida de tantas vueltas jeje y ya imposible ponerme a bailar, pero me encantó la experiencia.

Al profesor de baile cada uno le paga la voluntad, y es algo que van corriendo la voz y se reúnen allí cada lunes.

Mola el rollito que llevan. Por supuesto en estos días, no me han dejado pagar absolutamente nada de nada y me siento súper agradecida.


Faenza

Miércoles 29 de Marzo

Me iba a ir ayer, pero al final, Sylvana llega hoy de la Toscana, y le encantaría verme. Y yo con el tema de mi blog y las mil de actividades, que otra vez estoy en las mismas, con el retraso en escribir, decido que ya que ella me quiere conocer y probar mi café, me quedo otro día.

Vaya que decido quedarme y de repente, miro el tiempo esta mañana y resulta que vienen lluvias y sí, voy a pillar fijo, tengo todas las papeletas.

En el momento de mirarlo, es por la mañana, Cristina está en el trabajo porque si llega a estar en casa, estoy segura que me piro, por lo menos avanzar un día, por si la lluvia me hace parar, porque esta estancia en Faenza y tantos días sin pedalear, me voy a ir hacia Gallarate-Milano justa de tiempo para pedalear los 320km que me separan de casa de Raúl y coger el vuelo a Barcelona el día 6. 

Estrés máximo.

Me dedico casi toda la mañana a hacer cálculos de km por recorrer, localizar la ruta, mirar a ver si hay warmshowers que me puedan alojar, porque aunque haga malo, si llego a casa de alguien la cosa cambia si me pilla mal tiempo en el camino. 

Al final parece que puedo ir enlazando todo. Pero la cosa es que me tocará pedalear etapas larguísimas, en comparación con las etapas en las que yo me siento cómoda. 

Para mí hacer entre 50/60 km al día, es aceptable. Pero por delante se me presentan etapas de 90 y pico kilómetros. Vale que no hay desnivel pero veremos a ver como se me da tanto pedaleo.

Y así se lo hago ver a mis anfitriones, que no las tengo todas conmigo, que llegue a tiempo.

El día lo dedico a escribir algo, poco, porque junto con Selena, vamos a afilar unos cuchillos y mi navaja Opinel, que aquel día del marrón de la nieve, en el cuarto yonki que le llama Alex, con tal de no salir al viento huracanado y frío de la noche en busca de “a ver donde tenemos un abridor” abrimos una lata de garbanzos con ella. Ya teniendo claro que la hoja iba a salir perjudicada. Pero en ese momento de “salvar la vida” y “comer algo caliente ya” todo pasa a un segundo plano.

Y sí, menuda afilada que le dieron. Al parecer son los mejores en muchos kilómetros a la redonda. Estoy flipada y súper contenta con el resultado. Tengo entre mis manos una pieza única de la famosa Opinel.

De allí a una pastelería tope gama, a por unos dulces típicos y ya que estábamos visitamos una tienda llena de cuencos tibetanos, inciensos, piedras curativas, artesanía india, etc y Selena me regaló un colgante con una malaquita, que fue la piedra que “me llamó” cuando me hicieron echar un vistazo a todas las allí expuestas.

Hice dos barridos, porque en el primero me fui a por ella, y pensé que era porque tengo un anillo, hecho por mi amiga y artesana del hilo “olihohilo” que está hecho con otra malakita. Pero no, era esa mi piedra.

Por la tarde preparamos cenita, viene a cenar un amigo de Cristina, otro chico, que resultó ser su hijo, y Sylvana, que por fin nos conocimos y por supuesto le hice un café.

Aunque ya no hay mucha variedad donde escoger, el México de jaleo coffee roaster le gustó.

La cena fue súper bonita, acabaron cantando cánticos medicina, me encantó escucharlos, el ambiente creado fue mágico.

Gracias de verdad por todo lo compartido, por haberme abierto las puertas de vuestra casa y vuestros corazoncitos.


Faenza-Nonantola

Miércoles 30 de Marzo

Salgo de Faenza con las despedidas. Deseando que la vida nos vuelva a juntar. Sintiendo que dejo atrás a dos amigas, encantada de haber compartido con ellas tanto.

Con Selena, el abrazo es de esos cargados de buena energía sabiendo que nos encontraremos nuevamente, o eso esperamos las dos, e igual ponemos todo de nuestra parte para que así sea.

El día se presenta bastante gris y oscuro, puede que en cualquier momento empiece a llover y no pare.

Empiezo a pedalear como si me persiguieran, resulta que la carretera, la Vía Emilia, hecha por los romanos, la usan todos los italianos de Italia y parte de los exiliados jajaja Puta locura de tráfico y no hay mucho arcén, por no decir nada de nada.

Pero lo importante es que salgo sin lluvia.

Dicho y hecho, creo que a los cinco kilómetros empieza a llover. No pasa nada, con ello contaba. Hoy me esperan en Nonantola, Enrico, de warmshowers.

La verdad es que, la Vía Emilia va pasando por el medio de un montón de ciudades que merecen la pena, por lo bonitas que son sus calles y edificaciones.

Algo de turismo, con prisa, tengo que hacer 90 km para llegar a una casa.

Pero me sorprendo a mi misma, pues pongo como la marcha larga, y pedaleo pedaleo pedaleo, que cuando paro a comer llevo casi 60km y son las dos. Ni tan mal.

También es verdad que eran las ocho y media cuando salí de casa de Cristina en Faenza.

Antes de esta parada a comer, en Bolonia, la ciudad más grande por la cual paso, me adelanta una mujer en bici y al rato, la veo parada delante. Es francesa, le gustaría invitarme a comer. Joo me da mucha rabia, pero quiero avanzar, no me puedo seguir entreteniendo pues no llegaré al avión el día 6.

Así le comento y lo entiende, pero me dice que quiere aportar para el reto y me da 10€ que yo meto en mi granodearena.org y hago la donación por ella.

¡Qué guay! Estas cosas me siguen sorprendiendo y me encantan, luego me arrepiento de no haberle dedicado esa comida junto con su marido. Pero pararme a comer en una casa con el día de lluvia que se ha quedado, me da pereza, estoy segura que luego salir otra vez a la lluvia me costaría mucho y ahora estoy ya en todo el marrón y puedo darle sin ningún tipo de problema a los treinta y pico kilómetros que me faltan para llegar a Nonantola.

Y es verdad que estos últimos 30km se hacen ya con menos motivación, obvio. 

Pero bueno, ni tan mal al final.

Le voy contando a Enrico, pero me dice que no me preocupe que ellos estarán en casa.

Cuando llego ya son las cinco y pico de la tarde.

Me recibe Enrico.

Cuando paso dentro y me enseña mi habitación, ni me lo creo. Resulta que es un «bed and breakfast» y acogen gratis a ciclistas y gente que llegue caminando.

Va a ser la primera noche en una cama con su nórdico y todo! WoW no me lo creo.

Cenamos juntos con su compañera, Enrico me dice que puedo estar tranquila sin hacerles mucho caso, que entiende que esté cansada de tener que hablar de mi viaje y demás. Que él viajó y esa parte a veces se le hacía algo pesada, así que me sienta libre de hacer lo que me apetezca.

Pero a mí, ya que estoy me gusta compartir con mis anfitriones.

Después de cenar miramos el tiempo que hará en los próximos días y se confirma que el peor día es mañana. A lo cual lanzo la pregunta de si es posible hacer una noche más, si amanece lloviendo mucho.

Y por supuesto, que sin ningún problema, que no tienen ninguna reserva, que no me preocupe.

Aún así yo me acuesto con la intención de salir al día siguiente a continuar viaje hacia Milano. Demasiados días parada.


Nonantola

Jueves 31 de Abril

Me despierto y recojo todo como para partir. Cuando bajo no hay nadie levantado aún, pese que quedamos rollo ocho de la mañana para invitarles a un cafelazo.

Yo voy preparando mi porridge y en esas estoy cuando baja Enrico. Dice que con el día que hace no daban ganas de levantarse.

Mirando ya por la puerta, es verdad, el día está cerrado de agua, así que le pregunto entonces para quedarme allí.

Dicho y hecho. Hoy me quedo «descansando». Vale que ayer hice 93 km, pero llevaba tres días en Faenza de relax, así que, necesitar lo que se dice necesitar un descanso, no lo necesito. Pero ganas de pedalear bajo la lluvia intensa, ninguna.

Le agradezco a Enrico su hospitalidad y le digo que aprovecharé entonces para ponerme al día con el blog. Mi cantinela de siempre. Ainsss el blog…

Ellos salen de compras y yo me quedo tranquilamente. Cuando regresan me comentan que entró un reserva,  tienen huéspedes esa noche, pero que no me preocupe, sólo por informarme.

El día pasa muy tranquilo y muy a mi pedo. En el blog si que acabo escribiendo bastante, cosa que me alegra. 

Me faltará mi aventura en solitario pero lo demás lo tengo!

La cena la hacemos antes de que lleguen los huéspedes y yo pronto me retiro. Quiero madrugar al día siguiente pues el próximo warmshower está a otros 90km y para que el día me cunda, debo madrugar.


Nonantola-Firenza

Viernes 1 de Abril

Salgo como me había propuesto, pronto  de casa de Enrico.

Por cierto, la casa se llama «Selvática», por su gata, que se llama Selva y está siempre rondando por la casa, una gata de Angola súper bonita. El lugar tenía mazo de encanto y he estado súper a gusto.

Me despido de ellos como siempre, con enorme gratitud y un sentimiento de deuda, de desear poder devolverles su hospitalidad en algún momento.

Y continúo marcha.

El tiempo parece que me va a dar cuartelillo. Hoy otra etapa de 90km hasta Firenza. Otro warmshower me acoge esta noche.

Ahora recuerdo por qué no me suelo quedar en casa de warmshowers en mis viajes.

Eso de tener que cuadrar etapas, tener que llegar a este o aquel lugar porque te esperan, hace que no disfrutes igual de esa libertad que te da cada día acampar donde te cuadra y sin más.

Pero claro, con el avión en fecha próxima, el mal tiempo en los próximos días, no te queda otra que darle al pedal.

Y además por la puta vía Emilia. De verdad, cicloviajeros del mundo. Evitarla!!!!

Yo no pude, porque supondría unos cuantos días más de pedaleo y no llegaría a Milano a tiempo. Pero es para pensárselo dos veces. Los coches no respetan la distancia de seguridad, van todos follados y no hay arcén. Taquicardias cada dos por tres y gritos de me cago en tu p.m más de una vez, os lo aseguro.

En fin.

En mi caso todo no podía ser. No me puedo empanar y vivir en los mundos de yupi tres días en Faenza. Descansar por lluvia un día en Nonantola y además dar un rodeo de tres días más para poder ir por carreteras secundarias para ver si hay más arcén, menos tráfico y con suerte que te respeten los coches.

A mí no me daban los días. Pero para la próxima o para cualquiera que me pregunte, les diré, buscad plan B.

Otra vez pedaleo como si me persiguieran. Creo que el tráfico y el no sentirme segura tiene mucho que ver en ello y además que es recto. Eso también por supuesto. Son unas rectas tanto el otro día, como hoy. Que no me lo creo pero que además,me aburre.

Nunca llueve a gusto de todos

Que se suele decir

Antes de comer, estoy atravesando Parma, de la que la estoy cruzando veo que es bastante grande. Voy sin café, y se me ocurre buscar alguna cafetería de especialidad cerca mí. Y para mí sorpresa estoy al lado de una cafetería de especialidad. De verdad? Pues para allá que voy directa. 

Cuando llego resulta que sólo hacen espreso, mi gozo en un pozo.

El camarero me dice que el Roaster no está, su jefe, que está en Dinamarca. De hecho al final me dice que es como una franquicia, y de allí les mandan el café.

No me lo puedo creer.

Bueno, no pasa nada, me da un poco de café para que yo le haga una Aeropress, no conoce el método y a mí ya sabéis que esto de hacer un café en mitad de la calle me mola, y el chico es tan majete, que así da gusto.

La hago con su café. Un Brasil. Que la verdad, no me sale nada mal, aunque también es verdad que los probé mejores. Pero para no ser un café que haya probado antes, tostado para espreso y sin saber muy bien más cosas de él, creo que me salió aceptable

Después de allí, me voy  a una placita a comer. Regreso después, a echar un ratillo y para ir al baño y de allí, continuo marcha. Dirección Firenza. 

Hace un viento ahora infumable y paso realmente miedo porque con cada adelantamiento que no me respetan y sobre todo los camiones, me tambaleo demasiado y parece que pierdo algo el control de la Dragona con tanto peso como llevo.

En un momento dado, esto mismo me pasa cuando un camión me pasa casi rozando. Levanto la mano y por mi boca salen improperios hasta quedarme afónica casi. Y de repente, un semáforo por obras y el camión parado.

Me teníais que ver, pedaleando como una loca a por él. Me planté delante de su camión y le expliqué por señas que mal, muy mal. Que tenía que adelantar con espacio suficiente. Que es peligroso que la bici se me tambalea.

 Parece que lo ha entendido y me pide perdón.

Joder! Molaba que la gente fuese más consciente. Mi cuerpo es mi carrocería. Ya somos muy vulnerables en carretera frente a cualquier coche, pues imaginaros frente a un trailer. En fin…

Quiero llegar y salir de este horror de viento, tráfico y carretera recta sin final.

Cuando llego a Firenza, debo esperar a que Marcelo termine de trabajar, hemos quedado a las seis y media y tengo un rato por delante que dedico a merendar en un parque, pese a que el viento sigue soplando y parece que empieza a refrescar bastante.

Me abrigo y espero hasta que es la hora y le mando un WhatsApp. Le digo dónde estoy y aparece montado en una bici cargo.

Menudo subidón me dio verle. Me llevó a Zaragoza, con Jose, Carlos, Irra y la peñita guay que conocí el año pasado.

Inmediatamente foto y al Jose por Instagram. Etiquetado para que viese la cargo.

Abrazaco y para su casa. 

Me recibe la familia mujer y dos niños, niña y niño, con un sonrisote.

Hacen que me sienta como en casa. Es muy guay.

Mi habita está en el ático. Cama grande para la Yoli. Genial!! Quería recogerla y me daba sábanas y demás. Pero que va! Ya le dije que tranqui, que tengo el saco y está todo perfecto.

Hablan los dos, tanto Martino como Paola, español, pues estuvieron con una ONG en Venezuela un año y algo. Se supone que iban a estar como dos años, pero una vez allí les entraron a robar en casa con ellos dentro, y no sé sintieron nada seguros.

Volvieron a España como a darse un respiro y decidieron no regresar.

Me cuidaron bastante. Y con los niños muy guay también. El peque Julio, tocó la guitarra un rato después de cenar. Sólo me faltó que la hija Julia, tocase el piano para ya ponerle la guinda al pastel.


Firenza

Sàbado 2 de Abril 

Me levanto prontito pues Paola se lleva a Julia al cole, hoy al parecer tiene escuela, un sàbado, no lo entendi muy bien. El caso es que a ella le dije que le haria café pero cuando bajo con todo recogido ya, me comenta que ahora viene, y nos lo tomamos.

Vaya! Pude haber alargado un poco màs en la cama.

Cuando vuelve al rato ya aparece Martino por la cocina y ahora si, compartimos cafelazo. Martino me pasa el contacto de su madre, ya que vive en una casa con un montòn de jardin por si quiero dormir esta noche alli.

Hasta la casa de su madre tengo otro etapón que no sé si me apetece pedalearlo y por otro lado, tengo un montón de ganas de acampar. Tantos dias en casa de gente, me pasan factura y creo necesito una noche de relax, de estar conmigo misma, pero lo iré viendo pues dan lluvias en el dia de hoy, y depende como me pille, asi haré.

Después de las despedidas toca continuar viaje, al final, tanto correr me da la traquilidad de que ya sé que llego sin fallo a Gallarate a casa de Raùl y Jenni sin ningùn problema. Debo atravesar Milàn para llegar pero me viene hasta bien porque asi intentaré conseguir café de especialidad y por lo menos, ya que me están esperando con las brazos abiertos, tener cafés para compartir.

El dia hoy me sorprende con un montón de carril bici. Estoy super contenta e intento coger todos los tramos posibles. Después de vivir en continua taquicardia y estrés en  la Vía Emilia, un poco de relax me sienta genial.

Acabo comiendo en un laguito rollo privado para pesacadores, los nubarrones grises amenazan lluvias y por un momento, aunque la Via Emilia pasa al lado, es un rincòn apartado y casi perfecto para acampar esta noche, pero aùn es pronto y decido avanzar un poco màs en la etapa de hoy, pero asi con pocas ganas la verdad. Todo indica que puede ser que no llegue a Lodi, a donde vive la madre de Martino.

Sigo pedaleando y llega el momento del chaparrón. Tengo suerte, pues justo cuando empieza a jarrear estoy al lado de una gasolinera, en la que me resguardo y me preparo con todos mis accesorios chaparrón. La capa de agua, los escarpines para poner encima de las zapas,funda para el móvil, todo el tema alforjas bien cubierto… Pero aunque estoy preparada, está lloviendo demasiado y decido esperar a ver si amaina un poco.

En ese momento le escribo a Martino, diciéndole que es posible que llegue a casa de su madre pues ya està lloviendo. Y asi se lo hago saber a su madre también.

Salgo de la gasolinera y aún está lloviendo, pero ya menos, de hecho al rato para de llover y me veo pedaleando por una carril bici que tiene toda la pinta, me llevará hasta Milano y si es asi, estoy triunfada.

De ánimo y fuerza, no me siento tan poderosa, supongo que las etapas de noventa y…Me están pasando factura. 

Mientras voy pedaleando por el carril bici al lado de un rio, estoy en audios de whatsapp con Raúl saber cuando llegaré por su casa en Gallarate y le estoy diciendo que voy algo cansada y que igual voy mirando donde acampar.

No acabo ni la frase que le estoy casi colgando diciéndole

-Tio te cuelgo que creo, he dado con el sitio perfecto.

Y asi es.

Un campito al lado del río que me parece perfecto.

Bajo a inspeccionar, y vale, podría estar mas planito sin tanto agujero y protuberancias, pero en ese momento es perfecto para mí, y sobre todo porque tiene toda la pinta que va a ponerse a llover de un momento a otro.

Y claro que se pone a llover, pero por suerte lo empieza a hacer cuando estoy con el doble techo y ya, jarrea, cuando estoy dentro. Salvada por la campana!

Me pongo en contacto con la madre de Martino y con Martino para comunicarles que no llegaré a Lodi que al final el cuerpo me ha dicho que hasta aquí y yo le voy a hacer caso.

Ceno dentro de la tienda, y la verdad que es muy pronto cuando ya decido desconectarme y pornerme en modo relax total.


Gallarate

Domingo 3 de Abril

Me despierto con mazo de humedad debajo de mi esterilla, y el prado está encharcado. Decido recoger y ni siquiera desayunar allí. Lo mejor será  hacerlo en un lugar seco.

Al final lo hago en Lodi, en un parquecito, donde me preparo un cafelazo para mí. Me doy cuenta que estoy medio enganchada, pues en el viaje de la primavera, no todos los días me hacía café. Y ahora estoy deseando tomarme uno y me da igual donde me pille.

Der allí estoy cerca de Milan, he buscado un tostador de café, otro de los roaster tope de gama, otro con el que me llevo una desilusión de la hostia.

Había hecho una historia de si me recibirían, y si, al parecer la comparten y pienso están enterados de que la koffeecleta viajera va para allá, pero al llegar, ni dios tenia ni idea de que aparecería por allí, ni de que iba la koffeecleta viajera.. De hecho no estaba el Roaster, y el empleado, aunque amable no podía hacer mucho mas.

Me iba a dar unas muestras de café pero luego hablando con su jefe, que no podía dármelas, yo no entendía nada de nada.

Y aunque me regaló unos granos de su etiopia, para hacer una Aeropress que le hice en la dragona, delante de su cafetería, me lo acabé tomando sola, pues él ni lo probó.

Asi, sùper sorprendida por la actitud, lo recogi todo, me despedi y me pire con toda mi decepcion para Gallarate.

Antes de irme,  por supuesto, voy a ver la famosa catedral de Milano y sacarme la fotillo de rigor.

La verdad, que mereció la pena entrar en la city, aunque fuese solo por verla.

Aunque también es verdad que el pedaleo por el empedrado de la ciudad fue bastante incomodo, y ahí rompí la ultima brida de la alforja delantera que me había dado Alex. Menos mal que le había puesto una tira de velcro a modo de refuerzo.

El pedaleo se me dio super guay, fui escapando de la lluvia en todo momento.


Cuando llego a Gallarate me recibe Raùl en la puerta de casa, y menudo subidon. Por fin la KoffeeCleta viajera llega a su casa. Los dos de subidòn pues era algo esperado. 

Una vez en su casa, sorpresón pues había llegado el café de Miguel, de Cafe Lihue.

Me había escrito estando yo en Faenza para decirme que quería formar parte del café solidario, que quería formar parte de este proyectazo y que dónde me podía mandar un par de paquetes de su cafe. 

Le habia dado la direccion de Raul y el tio, en vez de mandar dos paquetes, mando seis. Si si, kilo y medio de cafe de especialidad. Origenes y variedades de la puta hostia.

Estoy que no me lo creo.

Nada, Raul, ya tenemos cafelazos para estos dias.

Porque al final. Tengo un par de dias de relax en su casa antes de coger el avión a Barcelona, y si algún fan de la koffeecleta tenia ganas de tomarse un cafelazo, ese sin duda es Raul.

Y hasta aquí este nuevo tramo de aventurilla. Ahora haremos un kit Kat 😊

Pronto vendrán más cosillas cargadas de historietas y reencuentros!!

Web arreglada. Así que…

Más feliz que una perdiz

Recordad exprimir la vida al máximo, al parecer sólo tenemos una.

Os abrazo muy fuerte!

Gracias por estar al otro lado.

A ser felices

Con amor, Yoli

2 respuestas a «10.000 Km Para La Educacion. Parte 18»

  1. Avatar de pedaleandodreams
    pedaleandodreams

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *