Comienza mi mini viaje en solitario
Después de la anterior entrada toca seguir con el viajecito…
¡Las despedidas!
Como las odio, la verdad, no me gustan nada de nada.
Después de despedirme de Alex, aún me quedan un par de horas antes de embarcar en el ferry.
Me voy hacia la zona donde haré el check in, así ya estoy allí, tampoco me apetece mucho andar por la city dando vueltas.

Es momento de estar conmigo misma pero la verdad entre una cosa y otra sé que hasta que no llegue a Ancona, Italia, la realidad de esa soledad no se me vendrá encima.
Llega el momento de embarcar, en la bodega donde pasarán la noche todos los vehículos, uno de los encargados se queda conmigo un rato, mientras organizo a la dragona y el equipaje que subiré para pasar la noche, interesándose por mi viaje y esas cosillas que a casi todo el mundo le sorprende al final, que si viajas así en bici siempre, si lo haces sola, de donde eres, de donde vienes, a donde vas … Preguntas que aunque he contestado un montón de veces, sigo contestando gustosamente y con una sonrisa.

Ya arriba, si con algo estaba preocupada, era donde iba a pasar la noche. Sabía que al no coger camarote, tendría un asiento seguro, pero dónde, esa era la duda.
Cuando llego arriba pregunto y me indican hacia donde debo dirigirme y cuando doy con el sitio, somos cuatro en una sala repleta de asientos.
En un principio me siento en un lado, dos asientos, pero en cuanto me doy cuenta que en el medio, hay filas de tres asientos, allí estaré triunfada, pues en el suelo entre las filas, tengo espacio suficiente para mi esterilla y mi saco de dormir, lo tengo claro.
Campamento krusty.

Localizados también los enchufes para ponerlo todo a cargar.
Así que aquí pasaré mi primera noche, ni tan mal.
Comienza mi viaje en solitario
Ancona – Pésaro
Jueves 24 de Marzo
Vaya nochecita de mierda que pasé, así, sin filtro jajaja
La tele está puesta toda la noche y es que ni con tapones. Y claro, ya sabéis en estos casos, y si no lo sabéis, ya os lo cuento yo, basta que no quieras pensarlo para que no te lo saques de la cabeza. Lo intenté de verdad, leí a ratos a ver si el sueño volvía a apoderarse de mí, pero nada de nada.
Cuando llegamos a puerto yo soy una piltrafilla que durmió tres horas.
Salgo casi de las últimas, con los trailers. Debía reorganizar a la dragona, porque claro, subí el saco, la esterilla, algo de comida, etc y hay que reorganizar y salir de allí ya con todo ok para tirar millas.
Al llegar a puerto, salgo sin más, ya estoy, cero control de pasaportes ni nada, se hizo ayer al embarcar, y eso es todo.
¡Ya estoy en Italia!

No veo ninguna bandera de Italia, me falta para la foto, y me falta Alex, sí, al final miro a mi lado y no está, no ha habido abracito de buenos días, ni vacileo. Vaya rollo, rollo.
A los cinco minutos doy con la bandera italiana y es momento de darle la bienvenida al país.
Estoy sin desayunar, pero la idea es salir de la ciudad y hacerlo ya enfilada en la dirección que debo seguir en mi camino a Milán.
Al final el sitio escogido es mirando al mar. Hay que aprovechar el tramo de costa que voy a ir pedaleando, antes de coger hacia el interior.

Me preparo un cafelazo. Hoy sí o sí, necesito la cafeína después de la nochecita.
Se me hace súper raro mirar a mi lado en este paseo marítimo y no encontrar a Alex, pero bueno, ahí voy yo, con mi Elbaristo y la Dragona, chino chano.
El día se me pasa de paseo marítimo en paseo marítimo, la verdad que los kilómetros se van haciendo súper guay, cuando me quiero dar cuenta, ya es medio día y paro a comer en una playita muy guay.
Por la tarde mientras pedaleaba ya casi en busca de un lugar donde acoplarme, me adelanta una chica en bicicleta que de repente me habla en español. Si, ehh? ¡Qué guay!
Los últimos kilómetros los hago con ella hasta Pésaro, que es donde vive, y me lleva a un lugar que considera está genial para que yo pase la noche, pero como primer día de acampar sola, no lo veo nada claro.
El lugar está en la ciudad, una playita donde igual metiéndome por la arena en busca de un rincón, sería perfecto, pero con la dragona y la arena, imposible.
Le digo que muchas gracias, pero que hemos pasado por una playita antes de llegar a la city y veo más claro quedarme allí.
Así que retrocedo unos kilómetros y en un paseo lleno de chiringuitos cerrados, voy bicheando el lugar perfecto para mi hogar de esta noche.
Miro un par de ellos, que no me convencen mucho y de repente, veo otro que mola mazo. Debajo de una de esas sombrillas rollo Seychelles jajaja.
Hay un par de hombres currando allí, paso y les saludo. A los veinte metros, pienso, les voy a preguntar a ver si puedo pasar allí la noche.
Y allá que voy, doy media vuelta y me acerco a preguntarles a lo que me responden con un por supuesto! Sólo que mañana por la mañana a las ocho, estarán llegando para seguir trabajando.
¡Qué bien! La verdad que estoy triunfada y muy agradecida.
Les cuento mi historia del reto, de La KoffeeCleta, y quedamos a las ocho de la mañana del día siguiente para compartir esa taza de café y yo, encantada.

Pésaro-San Vito
Viernes 25 de Marzo
Me despierto prontito, menudo lujazo estar en la playa. He madrugado porque hay que hacerle un cafelazo a Fred. Qué menos por dejarme su chiringuito esta noche.

Cuando me levanto después de haberlo recogido todo dentro de la tienda, ya está llegando y yo me pongo al lío.
Viene con otro amigo, también muy majete, que me ofrece su casa para darme una dicha o quedarme allí, sólo que debo esperar hasta medio día.
Pero le digo que quiero continuar, pues quiero llegar a un decathlon para comprar gas.
Compartimos café,risas y anécdotas. Fred acaba ofreciéndome trabajo para el verano en su chiringuito, pero trankis, que vuelvo a Aínsa con mi querida KoffeeCleta jeje

Me despido de ellos, y sigo marcha, ya poco me queda de costa, ahora ya toca ir entrando en “La bota” de Italia para ir encaminándome a Milán y a mi vuelo a España, para hacer la Semana Santa.
Voy pedaleando pensando en esa primera noche en solitario, y en el miedo que tenía a tener miedo. De enfrentar otra vez ese momento de acampar sola, y me he sorprendido a mi misma, pues para nada ha sido como me lo esperaba, creo que es algo que tengo ya medio trabajado.
Hoy me he dado cuenta que estamos en primavera, y el día se me presenta de desnivel tela marinera, pero como mujer de monte, me encanta el paisaje, me encanta adentrarme por carreteras secundarias, con poco tráfico, e ir tranquila, con mi cadencia de pedaleo, con mi musiquilla, con mis silencios y mis comeduras de olla.


La carretera va petada de ciclistas, chao aquí, chao allá. Y así hago todo el desnivel del día.
Hago las paradas justas para comer y cuando me doy cuenta ya estoy buscando el sitio para acampar.
Hoy sí que ha sido un poco raro, porque encontré un sitio más o menos guapo, al lado de un canal pero, como vi a uno con un móvil, a otro paseando a su perro, a otro trabajando en su huerto, pues todos ellos me parecieron potencialmente peligrosos y me fui en busca de otro lugar mejor.
Que no encontré, y que tuve, en esa búsqueda dos negativas para acampar en la parte de atrás de dos casas habitadas por señoras, lo cual me sorprendió bastante, pues tenían un terrenito perfecto para mi tienda, pero no, no, no.
Supongo que es porque tenía que volver al primer lugar que realmente era el sitio. Y poner a mi mente en su sitio, en plan
¿De verdad Yoli? ¿Potencialmente peligrosos?
- El chaval está hablando con su novia, alejado de sus colegas y de la cotilla de su madre.
- El hombre está paseando a su perro como cada tarde después del trabajo
- y el otro está aprovechando el atardecer para acabar de trabajar en el huerto para mañana plantar las cebollas que compró hoy en el mercado.
En fin como le des rienda suelta a tu mente puedes llegar a montarte una peli más guapa que cualquiera más vista de Netflix
San Vito- Faenza
Sábado 26 de Marzo

Y así fue como pasé la noche, tranquila, en un lugar, que para pasar una noche, era perfecto.
Tengo un trabajito ahí, para alejar esos pensamientos y racionalizarlos. Pero está guay por lo menos haber sido consciente de ello.
Compartir dos meses con Alex, al final sí me ha dejado con trabajito.
Supongo que esa parte de que “nadie sepa que estoy ahí acampada” es lo que me cuesta.
Porque si me lo paro a pensar, es verdad que yo soy de decir,
-¡Hola! Estoy viajando en bici y voy a pasar aquí la noche, ¿hay algún problema?
Y ayer, no le dije a nadie, no le pregunté a nadie, nadie me dejó un pradito, simplemente cogí el camino del canal, y allí me planté, a la vista de los “tres” paseantes.
En fin…
Me levanto muy guay, muy motivada, supongo que ayer el haber controlado a mi mente al final, da sus frutos.
Hoy voy a casa de Cristina, una amiga de Sylvana, una chica que contacté en la comunidad de warmshower porque ella está fuera de casa, y me pone en contacto con su amiga que sin problema me podré quedar en su casa, pues le encanta recibir a gente viajera.
Lo poco que hable con Sylvana de Warmshowers ha sido muy guay al igual que los mensajes que estoy intercambiando con Cristina para concretar cuando llego, muy buena onda con las dos. Y eso mola mucho, que haya esa conexión sin conocernos de nada.
Me preparo un café para mi desayuno, esperando que el sol seque mi tienda, pues la humedad del canal ha pasado factura esta noche y la condensación también.

Cuando lo tengo todo sequito, recojo y tiro millas rectas. Los kilómetros me los voy comiendo y cuando me quiero dar cuenta estoy a una hora de Faenza, en Forlí y son las doce de la mañana.
Llego a la plaza mayor, y hay un parque en el que me meto a comer, y a hacer un poco de tiempo, pues debería estar llegando a las tres y media a Faenza que es cuando me recibirá Cristina.
En Forli me hice una foto con el monumento en la plaza nada más llegar allí.
Pues el monumento bien valía el postureo.
Una vez comiendo en el Parque de la Resistenza, que estaba al lado de la plaza, me puse a mirar qué monumento era ese con el que me quité la foto, y resultó ser (Monumento al Cauditi) igualito a sacarme una foto en la Plaza de España de Ferrol hace unos años y no doy crédito. Me alegra haberme informado antes de publicar semejante foto súper sonriente.

Después de comer seguí pedaleo y casi llego a Lugo, me hizo mucha gracia y por supuesto foto en el desvío.
Y luego llego a Faenza a casa de Cristina, a la hora acordada. Baja a recibirme, y abrazaco del bueno. Pero qué guay no??
Así, sí.
Dejo a la Dragona en su garaje y subimos a casa. Hay poco tiempo porque nos vamos a casa de un amigo, que como me había dicho por WhatsApp, hay un concierto en directo y estoy invitada a acompañarla sí quiero. Y yo, música en directo, sí, encantada de ir con vosotras.
En casa está Serena, una amiga, que vino de visita unos días y resulta que habla español y es otro encanto.
Y después de una ducha que para mí es un regalo de los dioses, me monto en el coche con Serena e Irene, una de las hijas de Cristina, y al concierto que nos vamos.
Aquí dan comienzo tres días inolvidables en compañía de unas mujerazas conscientes y energéticamente hermosas que os paso a contar después de haberlos vivido.
Y aquí dejo esta entrada, esta parte del viaje, como habéis visto, sin fotos, sólo una, que no sé muy bien lo que hice copiandola a través de un docu del Drive pero que ya no me volvió a salir.
Hasta dentro de unos días no tendré la posibilidad de hacer las entradas con fotos como antes, y para ello debo trabajar en la nueva página web y como comprenderéis viajando, se me puede complicar todo un poco.
Espero tener paciencia pues hay cosas que ya, no dependen de mí.
¡Hasta la próxima entrada!
Un abrazo enorme con cariño
Yoli

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