Pedaleando como si nos persiguiesen
Kryekup
Sábado 5 de Marzo
Bueno, vaya nochecita, os dije lo de la humedad no?? Pues increíble la condensación que genera esta tienda.
Me despierto con el saco mojado y está goteando, no tanto como en las Termópilas, pero ojito.

mi tienda esta mañana
Esta vez sí le pasó a Alex en mayor medida que a mí.
Yo de hecho, como dormí con tapones por culpa de lo cerca de la carretera y el croar incesante de ranas, no me enteré cuando se despertó él. Pero la parecer lleva desde las cinco y son las siete cuando yo asomo la cabeza por mi tienda y Alex ya tiene tenderete montado y está recogiendo la esterilla
Y yo sin enterarme.
Buenos es que yo estaba en plan remolona, sin querer moverme. En cuanto sacaba un poco la cabeza al exterior del saco, la nariz, que es mi termómetro, estaba congelada.
Pero viendo la situación de Alex, me puse en marcha enseguida y decidimos tirar millas y desayunar en otro lugar un poco más seco.

el lado «bonito para la foto»
(📸 Alex Hohmann)
La Eurovelo 8, que es la que estamos siguiendo ahora, nos lleva por una carretera rollo nacional mazo transitada y sólo pienso en salir de allí cuánto antes.
De hecho cuando por fin llega el desvío, nuestro gozo en un pozo, pues la Eurovelo va por camino y resultó estar lleno de barro.
Si ya nos lo había avisado un paisano por señas. Que no no, y nosotros sí sí. Pues ya nos conocéis no?? Buah malo será, tampoco llovió tanto.
Pues sí, al llegar al cruce y mirar por dónde iba el camino, dimos media vuelta y nos paramos a hablar con el hombre, que nos seguía indicando que por la carretera.

Antes de volver a cogerla, decidimos que desayunábamos en esa gasolinera abandonada que habíamos pasado de largo. Los dos vamos con bastante hambre. Obvio.
Que nos estamos alimentando bastante bien.
Buahhh yo tengo hambre todo el rato, no sé de qué me extraño, si en cada viaje me pasa lo mismo. Es exagerado. Todo el gasto es, en comida.
Estoy intentando no consumir azúcar, pues no debo por la tiroides y porque me salen llagas en la boca. De hecho me canteé un poco y ahí tengo un aviso.
Quizá fue por el pan con bien de gluten del otro día, también puede ser. Aquellos huevos a la plancha antes del puertaco, os acordáis??
Menudo rollo de intolerancias.
En fin. Está guay que me dé pequeños avisos, para que me lo tome más en serio.
Después de desayunar parece que quiere empezar a llover.
Ya sabéis cómo va, un chispear y cuando te das cuenta, te estás parando a poner la capa de agua y en otro darte cuenta, estás resguardada bajo el techo de una terraza de un bar, charlando con el hijo de la dueña, compartiendo una Aeropress y poniendo la batería externa a cargar en su enchufe, durante el rato que dure ese compartir.


Después parece que amaina, nos hacemos fuertes y seguimos pedaleando, hasta que llega un momento que el hambre nuevamente y la humedad calada en los huesos, hace que Yoli quiera parar ya.
Y si está claro que paramos. En cuanto vi una pequeña edificación abandonada, en un campo de cultivo. Al ir yo delante, ni me lo pienso y para allá que voy.
Y ojo, que estamos, ¿Cómo estamos?
¡Pues triunfados!
Montamos tenderete para ponerlo todo a secar.

Mi tienda estaba encharcada y mi saco algo húmedo también.
Bicheando el sitio resultó que la parte de arriba, que yo contaba tuviera puerta, estaba abierta y es perfecta para pasar la noche.
Pues las tiendas que nos ponemos a montar arriba. El lugar parece estar abandonado, pues arriba hay un montón de calabazas pudriéndose o puestas a secar.

Y con tan mala suerte, que sí el otro día se me astilló la varilla de la tienda, hoy sin más, que no hice nada raro, tachan, acabó rompiéndose del todo.
Al principio mantuve la calma, pero luego ya me bajé y me puse a llorar. De rabia, supongo, de que joder, al final siempre me pasa de todo. Y tiro para delante. Obvio. Y luego le quito hierro.
Pero quiero tener el derecho al pataleo puntual.
De agotamiento.
La frase que le dije a Alex cuando bajó y me vio, fue
- Estoy agotada de mí misma.
Y es verdad que a veces me siento así.
Le hicimos un apaño entre los dos, con un trozo de varilla que tenía Alex, cinta americana y bridas, y la tienda aguanta. Así que ni tan mal.

Yo que estaba para contarle a mi sobrino que tal la semana, se me han quitado las ganas de todo.
Joo y él no tiene culpa, y yo no sé fingir.
Así que le mandé un audio y mañana le contaré más cositas. O incluso le llamaré, pero hay momentos que es mejor masticarlos sola.
Y qué hice.
Pues cocinarme rico.
Comida emocional, ¿no? ¡Pues bienvenida sea!
Y ahora, dentro de mi saco de pluma, calentita, con arreglo de varilla en plan ñapa incluida, es hora de despedirme hasta mañana.
Pasado Durres
Domingo 6 de Marzo
Hoy por la mañana he decidido que mi estado de ánimo no lo va a cambiar una varilla rota, además que ya está arreglada. Que hoy es otro día y de mí depende cómo lo voy a afrontar. Así que vamos a darle con buena onda.
La noche la pasé algo regulín, pues los ruidos por el aire y en sí, por el lugar, me despertaron varias veces, hasta con mi paranoia que parecía que estaban rascando el plástico con el que tengo tapado el cajón.
Al final decido ponerme los tapones y ojito, porque por la mañana no me entero ni del Alex ni del despertador que puse. Pues ayer decidimos salir sí o sí a las nueve y media.
Queremos avanzar ya que nos acogen un matrimonio de warmshowers y están algo lejos y las ganas de ducha y descanso son importantes.
Nos levantamos y yo no me quiero poner la ropa de la bici toda mojada, no, de verdad que no. Pero es lo que hay.
Al final salimos a las diez y diez. Que ni tan mal.
Voy bastante animada, el día no pinta nada bueno, sopla un aire infernal pero
al mal tiempo buena cara.
Voy pensando que es domingo y a ver si encuentro un súper abierto pues aunque tengo comida para cocinar, me falta picoteo y algo de desayuno.
Debo sacar dinero, porque supongo que si encuentro algo abierto será tiendecita de pueblo y estamos viendo que incluso en supermercados más grandes no te aceptan el pago con tarjeta. Así que, imaginar en uno de pueblo.
Busco en Google Maps donde puede haber un banco y lo hay en el siguiente pueblo grande. Allí que me lo marco.
Al llegar se lo comento a Alex, y me dice algo estresado que ya buscaremos el banco en el siguiente pueblo. Que paramos demasiado y que no avanzamos.
Joder, no me sienta ni medio bien ese comentario…Tengo localizado el banco y está casi al lado se donde estamos parados.
El pueblo grande está a 34km y yo para mi tranquilidad quiero tener dinero y poder comprar lo que me apetezca de comida.
Que puede que lleguemos al siguiente pueblo-ciudad, o puede que no. Yo que sé. Ya que estoy, prefiero sacar pasta.
Es un pequeño roce hasta normal, no? Estamos acostumbrados tanto Alex como yo, a viajar solos a nuestro ritmo y a nuestro pedo.
Este agobio ahora, es hasta normal. Nos hemos tirado casi un mes en Grecia. Los kilómetros pedaleados al día, a veces parecen hasta ridículos y también es verdad que nos dormimos en los laureles un montón de veces.
A mi me jode porque, basta que me lo diga así para que yo también saque un poco mi crestita, y ahí es donde no me quiero ver.
Yo quiero estar por el Piri en Junio, porque quiero estar currando con la KoffeeCleta grande, y hacer la temporada de verano entera. Debo ganar algo de dinerito porque sí no, ésto de viajar así cada año, no podría hacerlo, obvio.
Pero, como le dije al Alex,
- nadie nos persigue.
y yo paso, al igual que él, de viajar estresada.
Se disculpó y yo también. Tenemos que ser conscientes que nos estamos adaptando el uno al otro.
Que hay días así y los habrá. Que nos sigue motivando seguir el viaje juntos, pues claro!!! Hay mazo de comunicación y cariño entre nosotros. Y de confianza y de verdad.
Y sé, que si en algún momento ésto vemos que no compensa, cada uno seguirá viaje en solitario que para eso
Somos dos personas independientes jajajaja.
No veáis las risas con el
–Somos independientes.
En fin, roces normales que se quedan ahí, como tantas otras cosas al final. En un recuerdo, si es que se queda en algo.
Pero claro, basta que el día no acompañe, todo gris, nos acaba lloviendo a mares. Carretera del infierno súper transitada rollo «autovía» para hoy hacer kilómetros como churros… Que al final una entra en su bucle.
Pero enseguida salgo y fue gracias a un par de bandadas de jilgueros.
Me quedé pasmada mirándolos, nunca los había visto así. Y me trasladaron a momentos con mi padre. Sabiendo que era una señal. Que él estaba conmigo.
Me lleno el corazoncito de buenos recuerdos de una época pasada y toda la mierda del bucle se disipó.
Sabía que estaba donde tenía que estar.
Y así fue.
Yendo por esa autovía que os contaba, empapados, pedaleando bajo un aguacero, paso por delante de una gasolinera-restaurante y veo a un hombre que me hace señas para que entre.
En un primer momento pienso que es la policía para decirnos que por esa carretera no podemos ir, pero que va!
Le hace señas a Alex y nos dice que nos invita a un Chai.
Yo miro a Alex y obvio que decimos que si
Al entrar en el restaurante, el golpe de calor es como un subidón de siii, gracias. Pero después viene lo mejor.
Que pidamos algo de comer, y nosotros no, no y él que sí, sí… Bueno para que os hagáis una idea, claro que comimos. Tan insistente nuestro ahora amigo Ali, que imposible negarse.
Acabamos tomando Alex una pizza y dos Coca-Cola y yo un calzone y dos zumos de manzana.

En un momento Ali llama a alguien por teléfono y me lo pasa. De repente me habló un hombre en castellano y yo me quedé toda loca. Resultó ser Tomas un amigo que está en España. Pero no en cualquier sitio. Cuando me pregunta de donde soy y le explicó que soy gallega pero que vivo en el Pirineo cerca de Aínsa, me dice, lo conozco, vivo en Graus.
Perdona? Para los que no conozcáis, está a unos 45′ de Aínsa.
Hola!! Estoy en Albania, hablando en castellano con el amigo de un hombre que nos acaba de invitar a comer en mitad de una autovía y resulta que vive en Graus. Es para alucinar. Y así me quedé, alucinada, obvio.

Pero la generosidad no quedó ahí, nos regaló también un billete de 2.000 leke para Alex y para mí. Nosotros insistimos e insistimos que no, que ya estaba bien, que nos había invitado a comer y a beber…pero nada de nada. No hubo manera.
Yo le expliqué lo del reto solidario para Bicicletas Sin Fronteras en Senegal, por poner ese dinero al reto, pero él erre que erre, que era para nosotros.
Al salir de la gasolinera sabéis que? Salió el sol, no dábamos crédito. Ésto es increíble.
Al final acabó Ali, volviendo a por una botella de agua porque vio mis bidones vacíos de agua, y cuando se montó en el coche, de repente salió con un paquete enorme de toallitas húmedas para Yulia (esa soy yo jajaja)
Ya no me negué. Ya cogí todo lo que me dió. Es que, no había manera con el hombre.
Sí, hay un mundo maravilloso, generoso, amable y sonriente. Y este mundo para nosotros, en estos momentos está siendo Albania.
Después de lo vivido, nuestro corazón también sonríe.
Seguimos pedaleando a ratos con sol y a ratos nublado. Pero no nos ha vuelto a llover, cosa que agradezco para ver si así, me voy secando algo.
Paramos a comprar alguna cosilla más.
Y cuando nos dimos cuenta, se nos echaba la noche encima saliendo de la ciudad y divisando otra a lo lejos.
Nos metimos por una carretera en busca de un lugar para acampar y dimos con un campo muy húmedo y de la que estábamos mirando apareció un chico en un coche que nos llevó hasta su casa.
Nos ha dejado un hueco bajo cubierta para montar la tienda.


Otra noche que estamos triunfados.
Tuvimos Alex y yo esa conversación pendiente por la historia vivida hacía unas horas. Poniendo nuestros puntos de vista y luego al montar la tienda vio que estaba yo algo tocada.
Otro llanto de la Yoli. No sé si es hormonal o estoy así de sensiblona. Pero la emoción no la oculto y si hoy la Yoli quiere llorar otro ratito, pues adelante!
Y nada, después de hacer videollamada con mi sobrino, ya que tenemos electricidad y tengo las baterías externas a cargar, toca ya descansar.
Día de emociones hoy, algunas más bonitas que otras. Pero todas son mías y así es mi vida, con todo!
Balldrem (Lezhë)
Lunes 7 de Marzo
Cuando me despierto son las seis y media y Alex está recogiendo. Hace mucho frío y está lloviendo sin parar, todo cerrado de agua.
Está recogiendo porque claro, nos han dejado pasar allí la noche, pero no sabemos qué pasará hoy, no hemos concretado nada ayer con Albán, el que nos acogió.
Así, aunque lo que me apetezca sea quedarme dentro de la tienda al calorcito de mi saco de pluma, hay que levantarse y luego, si sigue haciendo malísimo, pues ya veremos.
Recojo todo y lo peor, otra vez, es volverse a vestir con la ropa mojada. Creo que es lo que peor llevo, eso y las zapatillas encharcadas.
La he cagado con el calzado, pero bueno, tomo nota. En cada viaje aprendo algo.
Nos ponemos a desayunar, aquí no da señales de vida nadie.
Bueno, baja la madre de Albán a soltar y darle de comer a las gallinas. Pero aunque intercambiamos cuatro palabras, no nos entendemos mucho más.
Ya estamos preparados, buscamos a alguien para despedirnos, no lo encontramos y dejamos una nota junto con una pegatina de la KoffeeCleta.
Cuando estamos saliendo por el portón de la entrada a la casa, se asoma la mujer a la ventana y entonces, vuelvo a entrar y me acerco a darle la nota personalmente. Más maja.
Mola al final, comunicar tanto sin entender ni una palabra de lo que nos decimos.
Decidimos salir porque no llovía. El día está gris y lo que os decía, hace frío, pero no llueve y eso para nosotros ya es un lujo, tal y como está el tiempo últimamente.
Hoy queremos avanzar.
Objetivo
Casa de Chack y Susan, una pareja de warmshowers, viajeros en bici. Que estamos muy ilusionados en conocer.
Tienen sus setenta y pico años, siguen viajando, a veces juntos y a veces en solitario. Y están encantados de recibirnos. Y nosotros de que nos reciban.
Llevamos, hoy lo miré, once días sin descansar y realmente ya apetece y si puede ser en un casa con alguna comodidad, como una ducha caliente, pues que os voy a contar. Encantados!!
Cogimos a ratos una de esas carreteras infernales con un montón de tráfico donde los camiones pasan sin respetar ninguna medida de seguridad y el corazón se quiere salir por momentos del pecho.
Como quiero llegar, en mi caso opto por meter marcha y para delante, como si no hubiese un mañana, vamos, que no paro ni a mear si me descuido..
Pero de repente empieza a llover y justo en ese momento, donde el gps nos indica el desvío, hay una nave enorme, nuevecita y con cubierta, que es perfecta para comer algo y resguardarnos un rato.
Y eso es lo que hacemos.

Comemos tranquilamente, vamos muy bien de tiempo, y de kilómetros. Cuando nos descuidamos sale hasta el sol y yo aprovecho para poner mi chaleco de pluma a secar, se me mojó, pero esta vez de sudar.
Nota mental. Para pedalear a saco, el plumas por debajo, no. Hay que dejarlo seco para cuando pares muerta de frío y necesites abrigarte un poquito más.
Después de comer, seguimos. Hoy la intención es llegar, y pasar a poder ser la ciudad de Lezhë.
Y eso hacemos, esta vez por una carretera poco transitada, que es la que nos da el momento de compartir unas risas juntos al Alex y a mí. Que si os digo la verdad, se echan de menos. Porque otra cosa no?? Pero risas, unas cuantas.
Pasamos la ciudad y cogimos agua en una gasolinera, la hora es ya de ir pensando en donde nos vamos a acoplar.
Al llegar al siguiente pueblo, vemos un cartel de una iglesia, y para allá que nos dirigimos. Hay que subir una cuesta y yo parece que hasta me lo pienso. Estoy cansada, el coger piñón fijo en esas carreteras infernales, al final me pasa factura, también porque estamos haciendo más kilómetros para romper nuestra media de ir pisando huevos.
Cuando estoy suspirando en mitad de una cuesta, hay tres mujeres que me sonríen y les pregunto por la iglesia, y me la señalan, la tenemos enfrente.
Al llegar a la puerta, sale a nuestro encuentro una monja. Habla poco de inglés, pero sí habla italiano y logramos entendernos súper bien.
Del tirón, sin pensarlo ni dos veces, nos dice que la sigamos y nos lleva a un salón enorme con un baño, un radiador y enchufes. Y directamente nos da la llave.

Ainsss, gracias hermana Antonia.
Es increíble que en algunas iglesias te digan un no rotundo y cuando menos te lo esperas te abren hasta las puertas de sus corazones.
Y la cosa no quedó ahí, como estaban de celebración en la sala de arriba a la nuestra, en un momento bajan una chica y un chico, a vernos, con una pizza entre las manos. Es para nosotros.
Yo que estaba empezando con la cena, me quedo ahí, pensando, en si continuar o por el contrario comer esa pizza de salami. Uhhh difícil decisión ehh. Pues claro que me comí la pizza, por supuesto.
El gluten no me sienta nada bien, pero ahora mismo que estoy de viaje, yo no compraré ni consumiré cosas con gluten, pero lo que me inviten por el camino, no voy a rechazarlo. Supongo otro gallo cantaría si fuese celíaca. En mi caso, no es tan grave y también me evita situaciones incómodas para la persona que me invita.
Después la cosa no quedó ahí y bajaron con postres y refrescos. Estuvimos echándonos unas risas con los chicos. Esta vez bajaron dos y nos contaron que están estudiando para ser curas, pero cuando les regalé una pegatina de la KoffeeCleta, dijeron, pegatinas, no, ragazzas!!
¿Ragazzas? Ahí nos empezamos a reír Alex y yo, porque les dije.
- – ¿Pero no estáis estudiando para ser curas? Cero ragazzas, entonces!
Y de repente pusieron cara de
- – ¡Hostia es verdad!
Y ahí nos empezamos a reír todos. Eran súper simpáticos.
Luego apareció el cura por allí, a saludarnos y preguntarnos si necesitábamos algo, Matteo, para nuestra sorpresa habla castellano pues estuvo de misionero en México dos años, genial!!
Quedamos con él para la mañana siguiente que nos enseñará la iglesia, que es una de las pocas que quedaron sin arrasar tras el comunismo.
Al final ni cenamos, guardé todo lo que estaba preparando y con la misma, para la piltra.
De Balldrem a Shkodër
Martes día 8 de Marzo
Nos despertamos como ya va siendo habitual pronto por la mañana, yo creo que estoy despertándome a las seis, seis y media, pero Alex me gana, el tío, yo creo que padece algo de insomnio, naaa, pero vamos, que duerme poco, yo creo no rendiría lo mismo con tan pocas horas de descanso.
Cuando estamos a medio recoger viene Matteo a invitarnos a desayunar, como siempre hacemos, declinamos la oferta, pero acabamos yendo cuando insisten y vemos que igual somos algo descorteses.
Lo acompañamos hasta su casa, donde comparte con otro cura. Allí nos ofrece café o té y saca unas galletas.
Eso es nuestro desayuno, nos miramos Alex y yo, diciéndonos con la mirada… -Luego paramos a desayunar de verdad.
El día está súper desagradable, apetece muy poquito salir a pedalear, bueno, voy a hablar por mi.
No me apetece una mierda pedalear bajo este frío y este viento, pero hoy nos esperan en Shkodër y para allá que tiraremos.
Pero antes con Matteo vamos a ver la Iglesia que data del siglo XII y nos lleva en su coche a ver el Seminario.

Ni Alex ni yo hemos estado nunca en ninguno, y lo guay de ir con Matteo es que nos explica las salas que nos va enseñando.
Bueno, fueron dos, una donde dan misa y hay un mural con el significado del catecismo.

Y otra que es donde rezan y leen la palabra los seminaristas.
Me pareció muy interesante la verdad. Aprendí que, supuestamente Cristo fue crucificado sobre la tumba de Adán. No tenía ni idea, y la verdad que en ésto soy bastante ignorante.
Matteo quiere que nos quedemos un día más, y seguramente lo haríamos pero ya nos están esperando.

Nos despedimos, fotillo de despedida y venga!!
Cogemos la recta no?
Porque hay otra manera de llegar pero en vez de 34km son 65km y más desnivel, y realmente lo que os decía, el día está para quedarse en casa, sofá y manta, ahhh pero no tenemos casa, no sofá ni manta…
Así que, decidimos ir del tirón, pese a la carretera que es una mierda por la cantidad de tráfico, pero, todo, todo, a estas alturas, soy consciente que no lo puedo tener.
Lo que hago en estas carreteras, es pedalear como si me persiguieran, haciendo kilómetros y kilómetros para que termine cuánto antes, y a veces no viene nada mal, si lo que quieres es avanzar.
Pero ésto no es el viaje, aunque forme parte de él.
Porque lo que me mola de viajar en bici, es hacerlo despacio, sin prisa, empapándome de todo lo que me rodea, de sonreír a todo aquel que se cruza en mi camino.
Y hoy el día, por el frío, por el viento en contra, por el tipo de carretera, por los coches que no te respetan, he hecho como los caballos. ¿Sabéis que llevan eso en la cabeza que sólo les dejan ver lo de delante? Pues así yo. Metí marcha para adelante y hasta el cruce de la ciudad donde viven nuestros anfitriones, no paré a esperar a Alex.
Cuando llega, viene acompañado de otro cicloviajero, resulta que el chico también va a casa de Chack y Susan.
Se llama Louis y es francés. Esta noche seremos cuatro cicloviajeros.
Louis se despide porque quiere comer antes de llegar a casa de los warmshowers, y Alex y yo, también paramos en la puerta de una mezquita a comer algo para no ir con tanta hambre y aguantar bien hasta la cena.
Ponemos el gps y nos lleva directos a su casa.
Nos mola mazo, porque en la entrada, hay un cartel con una bici y pone WS (warmshowers) y en la puerta una foto pegada de Susan y Chack en sus triciclos reclinados, que son con los que viajan.


Tiene 72 años Susan y 78 Chack y siguen viajando en bici.
Son inspiración
Y teníamos muchas ganas de conocerlos.
Timbramos y baja Chack a recibirnos. Dejamos las bicis abajo y subimos a casa.
La sorpresa es que, toda su casa está preparada para recibir a cicloviajeros. Carteles de donde está todo, toallas, almohadas…
En el baño, hay ropa limpia para que puedas ponerla mientras lavas la que llevas puesta.
Y aquí creo, fue cuando me emocioné, de verdad, se me saltaron las lágrimas, que solo vio Alex. Éste es un detalle, que sólo alguien que haya viajado en bici es capaz de comprender. Joo me pareció todo tan increíble.
Luego nos explicó donde podemos poner a cargar las baterías, donde está la comida y cada cosa en la cocina. La terraza para poner a secar la ropa…
Bueno, increíble de verdad.
El salón a nuestra disposición , que nos organicemos para dormir los cuatro en él, y que nuestras cosas las dejemos fuera, pues somos muchos, por supuesto.
Tienen en el rellano una caja con mil de movidas que van dejando los cicloviajeros para que si quieres y necesitas algo de allí, lo cojas sin ningún tipo de problema.
Buahh es la casa soñada para un cicloviajero. Gracias gracias gracias.
Hoy la cena la hace Susan, perolón de lentejas vegetarianas. No deja que le ayudemos, dice que mañana nos toca a nosotros.
En la sala tienen un puzzle a medio hacer, al final me pongo mano a mano con Susan. Ellos hablan en inglés, a veces la conversación soy capaz de seguirla, otras ni de coña. Me falta mucho idioma.
Siempre que salgo de viaje me pasa lo mismo, me digo que tengo que ponerme las pilas con el inglés, pero luego llego a casa y
a otra cosa mariposa.
Cenamos y al rato se retiraron los anfitriones y yo me puse a estirar ya con ganas de estirarme y descansar.
Dormimos Alex, Louis y yo en el suelo. Lucas, el otro cicloviajero con el que también compartimos, no tiene saco ni esterilla, viaja rollo bikepacking muy ligero y a él le dejamos el sofá cama.
Día emocionante la verdad.
Da gusto conocer a gente tan maravillosa y volcadas con los viajeros.
Cómo dicen
Ésto es una cadena de favores
Algo que también hemos hablado Alex y yo, porque siempre me quedo con esa sensación de deuda cuando me cuidan tan bien, cuando me dan de todo sin pedir nada a cambio.
Y aquí es Alex el que me lo hace ver, que yo hago lo mismo. Que lo doy todo y no dejo que me lo den a mí.
Que yo hago lo mismo cuando vienen a mi casa los cicloviajeros.
Que no es un dar para recibir, es un simple, Yo hoy lo hago por tí y quién sabe, igual mañana necesito lo hagan por mí.
Hagamos de este mundo un lugar mejor con nuestros pequeños actos.
Y desde este sofá me despido.

La próxima entrada será publicada desde Montenegro…. Y en ese capitulillo ni sé yo lo que nos espera.
Deseosa de ver lo que me deparan mis siguientes pedaladas. Y tú?
Nos vemos pronto! Con todo mi amor
Yoli

Deja una respuesta